S17-24

S17-24

La sociedad de la desinformación

La sociedad de la desinformación.

 

La sociedad de nuestro tiempo gusta de llamarse a sí misma como sociedad de la información o del conocimiento. Sin embargo, considero importante no dar por buenos o aceptar acríticamente este tipo de etiquetas. Si partimos del principio nietzscheano que  dice que todo es interpretación, nos topamos con la realidad de que todo fenómeno de comunicación, o lo que es lo mismo, de transmisión de información, implica cierta distancia respecto de la realidad. Si llevamos esto a su extremo nos podemos dar cuenta de que, entonces, esta situación comporta cierto grado de irrealidad, necesario para que la acción de comunicar o transmitir información se produzca. Josep Ramoneda, en su libro Después de la pasión política, acuñó el término éxtasis de la comunicación para “señalar la situación en que la distancia es tal que perdemos la noción de referencia: el referente de toda comunicación ya no es la realidad sino la propia comunicación”.

Una de las derivaciones directas del problema que plantea Ramoneda con el concepto de éxtasis de la comunicación, vinculada, además, con la noción nietzscheana de que todo es interpretación, es que este principio genera cierta incomodidad en la propia comunicación, ya que las fronteras de la misma se diluyen y no llegamos a saber con certeza si la comunicación oculta o sustituye a la realidad. Se podrían hacer amplios excursos sobre las vinculaciones de esta idea y el ya clásico ejemplo de Mcluhan sobre que el medio es el mensaje, pero con objeto de evitar interpretaciones aceleradas no nos detendremos aquí.

Planteamos una dicotomía curiosa sobre si los medios de comunicación ocultan o sustituyen la realidad. Veámosla ligeramente por separado. Si los medios sustituyen la realidad el resultado sería que estaríamos ya plenamente sumergidos en ella. Todo a nuestro alrededor está vinculado, prácticamente directa o indirectamente, a la información, los medios de comunicación, Internet, etc. Esta nueva realidad aportada por los medios se habría convertido en un mundo nuevo, un mundo que no sería extraño para nosotros, sería nuestra nueva realidad, nuestro nuevo mundo recién creado, a Brand new World.8 Si, por otro lado, lo que hacen los medios es ocultar la realidad, esto querría decir que la realidad está latente y nos arroja, de vez en cuando, señales de su presencia, de su existencia más allá del velo ocultador, que nos llevan a reflexionar sobre la verdadera naturaleza de cuanto nos rodea. Los medios de comunicación serían como una nube que nos envuelve, en algunas ocasiones esa nube se levanta ligeramente y nos permitiría ver algo de la realidad que hay más allá. De aquí que no debamos sorprendernos si, de vez en cuando, surgen apelaciones a lo trascendental, a lo más intensamente terrenal, a lo místico y religioso o a lo atávico, etc. La nube, lo mismo que le ocurre al capitalismo de ficción que la sustenta, necesita todo esto para poder continuar su existencia.

Firmantes

Nombre Adscripcion Procedencia
Manuel Bermúdez Vázquez Universidad de Córdoba España

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