S19-06 04

Ciencia posnormal, experticia y desinformación

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Daniel labrador-MonteroUniversidad de Salamanca

Enfoque

Introducción

En 1993, Silvio Funtowicz y Jerome Ravetz introdujeron el concepto de “ciencia posnormal” para hacer referencia a una situación que se aleja de las condiciones comunes en las que se desarrolla la actividad científica. En la ciencia posnormal, en contraste con la ciencia normal kuhniana, “los hechos son inciertos”, “existe una pluralidad de valores, usualmente en conflicto”, “existe un riesgo asociado al hecho de que lo que se pone en juego es potencialmente muy elevado” y “las decisiones son urgentes”.

Casi treinta años después, en 2021, Funtowicz e Hidalgo han publicado un artículo titulado Pandemia posnormal: las múltiples voces del conocimiento. La situación pandémica del COVID-19 ha dado lugar a una situación posnormal en el que han aflorado todos los elementos anteriormente citados. Cuando se dan estas circunstancias, las voces de los expertos científicos parecen perder autoridad y la desinformación encuentra múltiples cauces.

Objetivos

  • Analizar los mecanismos de desinformación relacionados con la ciencia posnormal.
  • Indagar en el papel que cumplen las nuevas tecnologías en la desautorización acrítica de los expertos y en la politización de la información científica.

Resultados

La conclusión fundamental de esta comunicación es que es, precisamente, en estas situaciones de ciencia posnormal donde se da el caldo de cultivo perfecto para que la desinformación impere. En estos casos, la incultura científica no solo es fruto de la falta de interés y de conocimiento, sino que es generada. En otras palabras, es en estos casos donde la fabricación de la ignorancia es más efectiva, gracias, especialmente, al carácter político y social ligado a dichas cuestiones científicas. En ciencia posnormal es frecuente que se priorice la aceptación o rechazo del conocimiento transmitidos por los expertos científicos dependiendo del encuadre ideológico que se le pueda proporcionar a las consecuencias de dicho conocimiento. Como señala S. Lewandowsky et al., la evidencia científica no ocupará un papel relevante en la conformación de creencias de un individuo si esta choca con otras creencias asentadas, especialmente, si son de carácter ideológico, valorativo o social. Esto se agudiza cuando la investigación científica ocupa un papel relevante en la toma de decisiones, pero, sin embargo, no cuenta con la seguridad del conocimiento maduro y asentado. En otras palabras, la percepción social de la ciencia se ve afectada cuando se hace visible la ciencia mientras “se hace”, la ciencia en la frontera de conocimiento.

Conclusiones

La agnotología tiene todo un campo de estudio en el panorama de la ciencia posnormal. La producción de ignorancia y la transmisión de desinformación ha mutado en las últimas dos décadas con la irrupción de las redes sociales. En esta comunicación se propone una visión en conjunto de la problemática del fenómeno de la posverdad en relación con los nuevos modelos de comunicación en casos concretos donde la ciencia parece ser puesta en cuestión.

Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 04 comentarios en esta ponencia

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      Cristina Serra Martinez

      Comentó el 13/04/2023 a las 08:41:53

      Buenos días, agradezco mucho el tema traído a esta ponencia ya que lo vivimos actualmente en todos los ámbitos profesionales aunque cada vez más en el sanitario. Hemos pasado de una prepandemia de confianza y seguridad que teníamos hacia el profesional sanitario a volcarnos en una duda constante sobre las opiniones o indicaciones profesionales ajenas. En mi opinión, generada tras la pandemia por la autonomía otorgada a las personas en momentos de incertidumbre y el aislamiento social.
      Un saludo!

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        Daniel labrador-Montero

        Comentó el 13/04/2023 a las 08:59:52

        Estimada Cristina,
        gracias por su comentario. Efectivamente, la confianza en el profesional sanitario se ha visto devaluada con la pandemia. Pero no solo eso, también en la ciencia en general. La epidemiología, por ejemplo, ha sido motivo de descrédito por ciertos sectores sociales. Esto, además, de la desinformación, tiene como motivo las propias características de la ciencia posnormal. Los epidemiólogos han tenido que verse en una situación urgente, sin el tiempo necesario para cualquier investigación científica. Se ha puesto el peso de las decisiones sobre ellos, antes de tuvieran los datos necesarios para poder asesorar. Consecuencia de ello, la población ha podido ver cambios de discurso y retractaciones dentro de esta ciencia, cosa que choca con la imagen idealizada que tienen muchos ciudadanos de la ciencia. Creo que es importante desidealizar a la ciencia precisamente para evitar las actitudes anticiencia. Antonio Diéguez señala que una de las razones principales de las actitudes anticiencia es otorgar a la ciencia unos objetivos imposibles.

        Un saludo.

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      David García-Marín

      Comentó el 13/04/2023 a las 08:31:43

      Estimado Daniel:

      En primer lugar, felicidades y muchas gracias por tu aportación, que resulta de lo más interesante. Me gustaría preguntarte sobre el origen de esta tendencia hacia el cuestionamiento del empirismo y el método científico. ¿Dónde podemos situar sus causas? ¿Qué papel ha jugado el relativismo y el pensamiento posmodernista que privilegia la muerte de los grandes relatos y da cabida a las explicaciones de la realidad a partir de puntos de vista alternativos y personales?

      ¡¡Gracias!!

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        Daniel labrador-Montero

        Comentó el 13/04/2023 a las 08:52:30

        Estimado David,
        muchas gracias por su pregunta. Es cierto que la ciencia posnormal lleva por sí misma al cuestionamiento de que las decisiones políticas y sociales respecto determinados fenómenos estudiados por a ciencia puedan ser resueltas únicamente acudiendo a la evidencia empírica. Sin embargo, no hay por detrás un afán relativista. En qué medida puede haber afectado el posmodernismo y relativismo que cada vez ha ido tomando más fuerza en la filosofía desde los años 60 y 70 no es una pregunta fácil de resolver. Hay autores, por ejemplo, Miroslav Vaccura, que consideran que el posmodernismo sí ha tenido una influencia en la conformación de la denominada era de la posverdad. Sin embargo, yo me inclino a la opción de restar valor a esta opción. El propio Vaccura señala otras causas, entre ellas, las nuevas tecnologías. Creo que las redes sociales han provocado toda una reestructuración de las relaciones interpersonales y, también, de las relaciones de los seres humanos con la información. La desinformación a lo largo de la historia era fruto de la escasa alfabetización de la mayor parte de la ciudadanía. En cambio, en un mundo de sobreinformación, la desinformación debe ser fabricada. Hoy en día no es necesaria la alfabetización en las sociedades digitales, sino educar en herramientas y capacidades que nos permitan filtrar la inmensa cantidad de información que recibimos.
        No obstante, no es solo eso, las cibercascadas, los capullos de información, la polarización de grupos, las burbujas de filtros, las cámaras de eco; todo ello, son fenómenos que no favorecen la deliberación y la cultura científica, entendida en sentido amplio y complejo.
        Por lo tanto, desde mi perspectiva, en realidad, el relato posmoderno puede haber afectado dentro del mundo académico y es posible que indirectamente en ciertos sectores de la sociedad. Sin embargo, no creo que el peso de la situación de desinformación reinante se deba a tales motivos.

        Un saludo


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