CÓD.S13-01 ONLINE

Después del año cero. Hacia una representación transnacional del trauma

Fijaban los Jemeres Rojos en la restructuración de la sociedad camboyana la existencia de un año cero desde el que reescribir la historia y configurar la nueva Kampuchea Democrática en una operación de terror y brutalidad hacia todos los individuos disidentes. Este año cero puede extenderse como concepto hacia otras dictaduras modernas que han perpetrado a su vez en procesos genocidas. Sin embargo, la memoria de las víctimas, a través de distintos procesos de rememoración, permanece latente en la sociedad y así, el relato de los hechos del pasado termina abriéndose paso en el tiempo y el espacio para testimoniar el horror, incluso el de aquellos que no pueden ya contarlo. “La vida ha sucumbido ante la muerte, pero la memoria sale victoriosa en su combate contra la nada” (Todorov, 2008: 27). Es de esta manera que los supervivientes acaban encontrando distintos canales de comunicación a través de los que poder testimoniar su visión todo el horror que han visto. La palabra viaja así de unos individuos a otros, se instala en la memoria de los pueblos y termina por inscribirse en la historia. El testimonio resulta ser clave como “portador y constructor de memoria colectiva” (Baer: 2005: 263).

De esta forma, la presente comunicación busca analizar la representación de fenómenos traumáticos de los que apenas existen imágenes dentro del cine contemporáneo de no ficción. Frente a este vacío de imágenes, que conlleva la ausencia de fuentes audiovisuales sobre los procesos de exterminio, diversos cineastas comprometidos con la pervivencia de la memoria tratan de esclarecer, siguiendo a Didi-Huberman (2015), ese agujero negro que es el genocidio. Se componen así, mediante el uso de distintas técnicas y estilos cinematográficos, y siempre apoyándose en los relatos de los supervivientes (tanto víctimas como perpetradores), toda una serie de representaciones que tratan de unir el presente con el pasado. El séptimo arte surge entonces como una potente herramienta capaz de trazar y difundir discursos traumáticos, posibilitando el reconocimiento de las víctimas y la señalización de los culpables. Se fundamenta entonces una ética de la representación que trata de dar cuenta de los hechos acontecidos de cara a que estos no vuelvan a suceder.

Así pues, la presente comunicación tiene por objetivo, siguiendo el método comparativo, estudiar distintas representaciones de memorias traumáticas de cara a establecer similitudes y diferencias entre distintas obras que permitan fijar si es posible hablar de una representación transnacional del trauma (y de la justificación de estas relacionadas con los derechos humanos y el reconocimiento a las víctimas). Así pues, se opta por establecer esta metodología comparativa basada en el análisis textual en cinco films: Los rubios (2003) de Albertina Carri, Vals con Bashir (2008) de Ari Folman, Nostalgia de la luz (2010) de Patricio Guzmán, The Act of Killing (2012) de Joshua Oppenheimer, Christine Cynn y Anonymous y La imagen perdida (2013) de Rithy Panh.

Palabras clave

Cine de No Ficción derechos Humanos Memoria Reconocimiento Representación Trauma Víctimas

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Los autores de la ponencia

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Álvaro Martín Sanz

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