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El problema de la verdad en la era de la posverdad

El concepto de posverdad ha cobrado bastante importancia en los últimos años para poder comprender la realidad sociopolítica en la que vivimos. Bajo este concepto, se ha entendido el hecho de que los discursos no son aceptados por su verdad o falsedad, sino más bien por su apelación a las emociones y creencias de sus receptores. En este sentido, el concepto de posverdad ha sido fecundo en cuanto al análisis de ciertos procesos políticos como las elecciones estadounidenses de  2016 o el Brexit en Gran Bretaña. Ahora bien, una cuestión muy distinta es el uso del término “posverdad” como un diagnóstico del abandono del concepto de “verdad” en nuestra época.

Entre ciertas corrientes de la postmodernidad se ha defendido el abandono del concepto de verdad debido a su insuficiencia para explicar la realidad o el conocimiento. Por ejemplo, Richard Rorty ha defendido que no se debería hablar de hablar de ”discursos verdaderos”, sino de discursos beneficiosos o útiles para una comunidad determinada. E incluso algunos autores como Michael Foucault han analizado los conceptos de verdad o falsedad como sistemas de coacción para aceptar ciertos discursos y excluir otros.

Ahora bien, dejando de lado la utilidad de estos análisis sociológicos o políticos de los usos del concepto de verdad, desde un punto de vista teórico no han supuesto un problema para el abandono de este concepto. Si asumimos que ningún discurso es verdadero o falso, entonces cualquier afirmación sobre la verdad o falsedad como categorías insuficientes o como sistemas de exclusión se invalidarían a sí mismas: no serían ni verdaderas ni falsas y, por tanto, perderían su capacidad de analizar discursos o realidades políticas. El problema del concepto de verdad ha venido dado, más bien, en las discusiones contemporáneas sobre el concepto de verdad, que han desembocado en la insuficiencia de la teoría de la verdad como adecuación o correspondencia con la realidad.

En este contexto, el objetivo de esta ponencia será examinar si las críticas que se han hecho a la teoría de la verdad como correspondencia son suficientes, y si efectivamente es una teoría defectuosa que deberíamos abandonar. Mi postura será negativa, pues las críticas se basan en ignorar dos requisitos de la teoría de la verdad: el aspecto lógico (toda proposición verdadera ha de tener coherencia lógica, sin contradicción entre el sujeto y el predicado) y el ontológico (esa conexión entre sujeto y predicado debe adecuarse a la realidad). A partir de esta distinción, las críticas más conocidas (v.g. la paradoja del mentiroso) se disiparían. Sin embargo, se mencionará la crítica de Gottlob Frege a este concepto, pues a pesar de ser poco conocida, su crítica es muy certera y puede representar una dificultad seria para esta teoría. En consecuencia, se examinará si la crítica fregeana afecta realmente a la teoría clásica de la verdad o si, por el contrario, resiste su crítica.

Palabras clave

POSMODERNIDAD POSVERDAD VERDAD VERDAD COMO CORRESPONDENCIA

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Hay 27 comentarios en esta ponencia

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      Sonia González-Iglesias

      Comentó el 03/05/2022 a las 07:38:22

      Muchas gracias por tus reflexiones, y desde un plano existencial, ¿se puede vivir sin verdad o sin certezas personales? ¿cómo descubrir desde qué "verdades" vivimos? ¿o con quién podemos descubrirlas? Gracias

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      Marco Tulio Rodríguez Sandoval

      Comentó el 30/04/2022 a las 16:35:52

      Interesante ponencia. El análisis de la "verdad" en tiempos donde las Fake News invaden todos los escenarios a favor de intereses políticos, se convierte en una guía didáctica para enseñar la criticidad.

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      Armando Villanueva Ledezma

      Comentó el 29/04/2022 a las 06:24:33

      Interesante, pareciera que estamos ante una dicotomía de la verdad o ella posverdad. La filosofía de la comunicación podrá darnos luz en el camino de buscar la verdad, pero también existe la posverdad más allá de la verdad filosófica y es aquella que apuesta por la comunicación que busca el clickbyte y la monetización sin importar la verdad, al menos la intencionalidad de la búsqueda de la verdad al menos periodística; creo que al estar abiertos a la construcción constante de la verdad o la búsqueda de la misma es la principal diferencia de la información que se construye con la intención de monetizar y lograr principalmente un beneficio económico. Saludos y felicidades, me gustaría consultar la bibliografía completa de esta ponencia, ojalá me ayuden con eso. Gracias

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 29/04/2022 a las 11:13:14

        Estimado Armando.

        Gracias por tu comentario y tus felicitaciones. En el texto final espero poner bibliografía sobre el tema, aunque de momento te puedo decir dos estudios sobre la posverdad: "Posverdad" de Lee McIntyre y "La posverdad y otros enigmas" de Maurizio Ferraris. Aun así, la cuestión aquí de fondo es la relación entre retórica y verdad, o mejor dicho, los usos adecuados o inadecuados de la retórica. Sobre esto, hay bastante bibliografía, por lo que si buscas en google scholar "verdad retórica" seguramente te saldrán bastantes artículos y libros.

        Un cordial saludo y gracias de nuevo.

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      Sima Gonzalez Grimon

      Comentó el 28/04/2022 a las 23:06:48

      Darte la enhorabuena por tu comunicación Francisco, sin duda, es un tema del que mucho podríamos debatir...
      Quería preguntarte, ¿qué críticas son las que comentas que se han hecho de la verdad? Me ha parecido muy interesante.

      Muchísimas gracias, un saludo.

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 29/04/2022 a las 11:09:15

        Buenas tardes, Sima.

        Gracias a tí por tu comentario. Críticas se han hecho varias, por lo que menciono algunas de las más relevantes.

        Críticas en la modernidad: las primeras críticas a la teoría clásica de la verdad como adecuación fueron realizadas en la modernidad. Los filósofos de este periodo se interesaron más por la "certeza" con la que yo puedo dudar o aceptar una proposición que por su verdad o falsedad. En palabras de un viejo especialista en filosofía moderna (Sergio Rábade Romero), con la modernidad el problema de la verdad se desplaza del ser a las ideas. Aunque este proceso comienza con Descartes y es ampliamente desarrollado por Wolff, su consumación se da con Kant: dada su distinción entre fenómeno y noúmeno, una teoría de la verdad como adecuación de los juicios a la realidad es imposible. Gran parte de los estudios contemporáneos del problema de la verdad parten de esta perspectiva, centrándose en la coherencia o estructura de las ideas o creencias antes que en su adecuación a la realidad.

        A partir de aquí, las dos posturas más conocidas a la teoría de la verdad en la época contemporánea son la coherentista y la pragmatista. Cabría mencionar otras como la de Heidegger y su concepto de "aletheia", pero por motivos de espacio prescindiré de ellas.

        Crítica coherentista: desde esta postura, la verdad de una proposición no depende de su adecuación a los hechos, o al menos este criterio es insuficiente. La verdad de una proposición suele darse más bien por su coherencia con otras proposiciones, de tal modo que la verdad de una proposición debe estudiarse de un modo "holístico", no aislado. Aunque esta postura tiene antecedentes en Hegel o en Lotze (con muchísimos matices), sus principales defensores son Otto Neurath (un importante miembro del círculo de Viena) y Nicholas Rescher.

        Crítica pragmatista: desde esta postura, la verdad de una proposición viene dada por sus consecuencias prácticas, experimentales o incluso refutables. Esta postura fue defendida por los pragmatistas clásicos (Peirce, James, Dewey, F. C. S. Schiller...), aunque en cada autor adquiere matices muy distintos. Su crítica a la teoría de la correspondencia se centra en que la verdad no es una adecuación a los hechos sino lo contrario: aquellas consecuencias prácticas que determinarían la falsedad de una propososición son las que permiten saber si es verdadera o falsa. Otra versión más conocida de la teoría pragmatista es la de Richard Rorty, que confunde "verdad" con "aceptación", pero gran parte de los pragmatistas actuales han rechazado que su tesis derive realmente de las de James o Dewey.

        Finalmente, habría que matizar que "teorías de la correspondencia" hay varias. Una es la clásica ofrecida por Aristóteles y desarrollada en la Edad Media por múltiples autores, como Avicena, Isaac Israelí o Tomás de Aquino. No obstante, las críticas que se formularon en el siglo XX se dirigieron principalmente contra las versiones elaboradas por Bertrand Russell (a partir de su atomismo lógico) o por la concepción wittgensteiniana del lenguaje pictórico desarrollada en el Tractatus. La crítica que menciono en el video de Frege, por ejemplo, iría contra esta última versión de la teoría de la verdad. También hay otras teorías como la "versión semántica" de Tarski o la "teoría de la redundancia" de Ramsey, pero estas son más bien modificaciones o desarrollos de la teoría clásica de la verdad (aclarando algún aspecto o adaptándola a la filosofía contemporánea del lenguaje).

        Espero con esto haberte aclarado lo que me preguntabas. En cualquier caso, si te interesa profundizar, te recomiendo dos lecturas:

        - Sobre el desarrollo moderno de la teoría de la verdad que he mencionado al principio, el estudio clásico es S. Rábade Romeo, "Verdad, conocimiento y ser", Gredos, Madrid, 1974.
        - Sobre las teorías actuales de la verdad, un buen mapa de las posturas existentes con bibliografía para profundizar lo tienes en S. Haack, "Filosofía de las lógicas", Cátedra, Madrid, 1978.

        Cualquier aclaración, estaré encantado de responderte.

        Un cordial saludo.

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      Luz María Romo Fernández

      Comentó el 28/04/2022 a las 17:15:06

      Buenas tarde Francisco,
      Me ha parecido un tema muy interesante y a la vez con mucha posibilidad de debate por el tema abordado. Mis felicitaciones por su interesante contribución.

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      Ana Paula Tutui

      Comentó el 28/04/2022 a las 13:36:27

      Olá, Francisco. Parabéns pelo trabalho.
      A temática da pós verdade é muito relevante para nos situarmos e entendermos as dinâmicas sócio-culturais em que estamos inseridos. A sua exposição foi bastante clara e concisa.
      Cumprimentos,
      Ana

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      Ruben Nicolas-Sans

      Comentó el 28/04/2022 a las 09:54:52

      Felicidades por la ponencia, muy interesante. En el análisis sobre la verdad o la mentira siempre termina surgiendo la incógnita de la media verdad o la ocultación de parte de la información. ¿Cómo afectaría esta variable al estudio?

      Responder

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 28/04/2022 a las 10:14:57

        Buenos días, Ruben.

        Gracias por la felicitación y por tu pregunta. A mi juicio, esa variable requeriría un establecimiento claro y concreto de los conceptos que se van a usar en los estudios. Es decir, en lugar de analizar los discursos simplemente como "verdaderos" o "falsos", habría que examinar también (desde la perspectiva de la pragmática del discurso) cuáles ocultan parte de la información, cuáles se expresan en una terminología algo ambigua que favorezca una determinada interpretación incorrecta... En esta perspectiva, distinguir estas variables es importante. No obstante, desde el punto de vista de la verdad o falsedad de los discursos, al margen de las intenciones del emisor o de las condiciones pragmáticas de comunicación, lo relevante es que sus afirmaciones sean verdaderas o falsas. En este sentido, quizás sería adecuado distinguir entre la "verdad" y "falsedad" de los discursos, por un lado, y la dimensión comunicativa o pragmática, por otro.

        Matizo, no obstante, que la verdad de una proposición aumenta cuanto más clara y determinada es. Por ejemplo. Si yo digo "todas las hojas son verdes", esta proposición es verdadera o falsa. Ahora bien, ¿Qué entiendo aquí por "hojas"? ¿A qué tonalidad de "verde" me estoy refiriendo? Especificando lo máximo posible esta proposición, se podrá determinar mejor su contenido y, por tanto, si se corresponde o no a la realidad. En caso de que una proposición sea demasiado oscura, hasta el punto de prácticamente ser una mera combinación de palabras, casi no es ni verdadera ni falsa (pues para ser verdadera o falsa, debe ser significativa).

        Un cordial saludo y gracias de nuevo por la pregunta.

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      Julia Urabayen

      Comentó el 27/04/2022 a las 22:54:36

      Hola Francisco,
      Gracias por tu interesante ponencia. Me ha parecido entender que sostienes que la retórica no está relacionada con la verdad y la falsedad. ¿Crees que se puede separar la retórica y la opinión de la verdad? No veo cómo la verdad práctica, en su dimensión política, se podría separar de la retórica y de la comunicación marcada por el perspectivismo y el pluralismo, que usan la retórica y el diálogo.
      Por otra parte, ¿qué te parece que aporta una noción clásica de verdad a un mundo situado en la postverdad? Por último, ¿hasta qué punto se puede hablar de teoría clásica de la verdad teniendo en cuenta que los sofistas son coetáneos de Sócrates, que el escepticismo nace casi a la vez que el intelectualismo, que el nominalismo está presente en la filosofía medieval...? Es decir, ¿hasta qué punto no hay una reconstrucción de una supuesta teoría clásica sobre la verdad respecto a la cual la postverdad sería post (posterior)?
      Gracias y saludos cordiales,
      Julia Urabayen

      Responder

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 28/04/2022 a las 10:45:35

        Hola Julia.

        Gracias a tí por las preguntas. Te las respondo una a una.

        Respecto a la primera, matizo. La retórica y la verdad son dos aspectos distintos de los discursos. Esto no significa que un discurso que apele a las emociones o que busque convencer al público receptor sea necesariamente falso o que no busque la verdad o falsedad. Todo discurso busca convencer a un receptor de un modo u otro. La cuestión es si se usan estrategias retóricas para conseguir un beneficio aun si el discurso en el que se usan es falso (o al emisor le es indiferente si es verdadero o falso). Estos serían casos de mala praxis por parte de los sujetos comunicativos.

        Ahora, en cuanto a la verdad práctica, la situación es más compleja. En el ámbito práctico, efectivamente la persuasión juega un papel importante, especialmente en la política (un gobernante, para mantener la justicia dentro de su comunidad política, debe convencer al resto de miembros para que sus mandatos sean legítimos). Sin embargo, esto no implica un abandono del concepto de verdad, pues en estos casos lo verdadero (en sentido práctico) es lo que se adecua a unos ideales, ya sean éticos o políticos. Si el discurso de un gobernante tiene como fin el beneficio propio a cambio del perjuicio del resto de miembros de la comunidad política, entonces es un discurso falso desde un punto de vista práctico.

        Por tanto, recalco aquí que la retórica, como bien señalas, juega un papel importante en el ámbito práctico. Pero se trata de su dimensión pragmática, de su realización. El contenido de aquellos discursos sobre el bien, sobre la justicia o cualquier otro ideal ético o político es independiente de su convencimiento, aunque se requiera para su realización. La cuestión no reside en ver a la verdad y a la retórica como dos conceptos antagónicos, sino en examinar aquellos discursos que usan la retórica para ocultar su falsedad o para dejarla de lado. En estos reside el fenómeno de la posverdad.

        Ahora bien, si mantenemos una perspectiva perspectiva o pluralista respecto a la verdad, estas tesis se pondrían en cuestión (al menos si entendemos estas tesis como que la verdad es una cuestión de "perspectiva" o que hay "múltiples verdades" incompatibles entre sí). Sin embargo, ambas perspectivas (en sus versiones extremas) me parecen difíciles de sostener, pues para defenderlas, habría que formular proposiciones verdaderas como "todo depende de la perspectiva" o "no hay una verdad sino una pluralidad de ellas", y estas proposiciones son verdaderas al margen de la perspectiva o de cualquier otro factor subjetivo. Aunque sobre esto podría extenderme mucho más (daría para otra ponencia), mi postura sería esa. Aunque insisto: esto se aplicaría para versiones extremas del perspectivismo o del pluralismo, y las críticas les afectarían en la medida en que negaran la posibilidad de formular proposiciones verdaderas en sentido estricto.

        Respecto a la segunda pregunta, como he dicho en la ponencia considero que la noción clásica de verdad no supone un problema en el contexto actual de la era de la postverdad. Precisamente situar a los discursos bajo este concepto presupone que podemos distinguir discursos falsos de verdaderos, o que podemos analizar fenómenos sociopolíticos mediante proposiciones verdaderas. De lo contrario, el concepto de postverdad se anularía a sí mismo. Puesto que se trata de una categoría de las ciencias sociales, no solo no supone un abandono de la teoría clásica de la verdad, sino que incluso la presupone.

        Respecto a la tercera pregunta. En cuanto al nominalismo, no se hasta qué punto sería incompatible con una teoría clásica de la verdad, pues esta fue aceptada por casi todos los medievales (con sus respectivos matices y variaciones). Ahora bien, los planteamientos de los sofistas y los escépticos si supondrían un abandono de la teoría clásica de la verdad. No obstante, ninguna de esas teorías resistió, a mi juicio, las críticas hechas por varios filósofos. Ambos parten de proposiciones que, o bien son falsas (y por tanto sus gnoseologías son falsas) o bien son verdaderas, en cuyo caso se admiten proposiciones verdaderas que no dependen de las costumbres, fisiología, especies ni cualquier otro factor individual. Por ejemplo, si ambos sistemas fueran ciertos, se debería negar el principio de contradicción, pero si se niega este, también es verdadero (nada impide que se afirme y niegue a la vez). En este sentido, ninguna de las tres corrientes supone, a mi juicio, un problema para la teoría clásica de la verdad.

        Y finalmente, por lo anteriormente dicho, considero que la teoría clásica de la verdad no ha perdido actualidad a pesar del uso del concepto de "postverdad". A lo sumo, podría suponer un problema si se usara el término en un sentido cercano al postmodernismo, donde lo verdadero y lo falso son simplemente sistemas de aceptación o rechazo de discursos (Foucault) o justificaciones de nuestras creencias y prácticas (Rorty). No obstante, muchas críticas del postmodernismo al concepto clásico de verdad se basan, a mi juicio, en una confusión entre "verdad" y "aceptación". Que un discurso o un sistema de proposiciones sean aceptados por una determinada comunidad (religiosa, política, étnica, moral...) es independiente de su verdad o falsedad. En este sentido, la teoría clásica de la verdad no se encuentra en problemas por el concepto de "postverdad", pues como concepto sociológico es bastante útil, y como concepto postmoderno parte de una confusión de base.

        Espero haberte respondido adecuadamente a todo lo planteado (y no haberme extendido demasiado, que puede ser el caso...). Cualquier otra cosa, ya sea respuesta, crítica o pedir que matice algo, estaré encantado.

        Un cordial saludo.

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      Chal Jimenez Vinuesa

      Comentó el 27/04/2022 a las 19:32:11

      Buenas tardes y felicidades por la ponencia, ya solo el título daría para un debate.

      Mi pregunta: ¿la posverdad entonces es agudizada por la falta de deontología de los periodistas?

      Un abrazo

      Responder

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 27/04/2022 a las 21:43:48

        Te vuelto a responder aquí: el factor de la falta de ética periodística puede, efectivamente, aumentar el fenómeno de la posverdad. No obstante, tampoco sería el único, pues este fenómeno surge por la aparición de discursos cuyo fin es convencer a un público receptor a cosa de promover falsedades o ignorar ciertas "verdades" para obtener un beneficio (ya sea económico o de cualquier otro tipo). El periodismo que promueva esta clase de discurso conscientemente efectivamente agrava este fenómeno, pero a mi juicio (puedo equivocarme) no sería el único factor.

        Un saludo.

        Responder

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      Chal Jimenez Vinuesa

      Comentó el 27/04/2022 a las 19:31:17

      Buenas tardes y felicidades por la ponencia, ya solo el título daría para un debate.

      La posverdad o desinformación se utiliza de forma deliberada para confundir o manipular a las personas de forma organizada y con recursos tecnológicos. Los divulgadores de desinformación (información engañosa nacida con intención de manipular) se benefician de la vulnerabilidad de los usuarios y de su necesidad de reafirmar sus convicciones para convertirlos en amplificadores y distribuidores de esta información errónea o manipulada (Berguer, 2020).

      Mi pregunta: ¿la posverdad entonces es agudizada por la falta de deontología de los periodistas?

      Un abrazo

      Responder

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 27/04/2022 a las 21:43:30

        Buenas tardes, Chal.

        Gracias por las felicitaciones y por la pregunta. Efectivamente, el título daría para un largo e interesante debate. Respondiendo a tu pregunta: el factor de la falta de ética periodística puede, efectivamente, aumentar el fenómeno de la posverdad. No obstante, tampoco sería el único, pues este fenómeno surge por la aparición de discursos cuyo fin es convencer a un público receptor a cosa de promover falsedades o ignorar ciertas "verdades" para obtener un beneficio (ya sea económico o de cualquier otro tipo). El periodismo que promueva esta clase de discurso conscientemente efectivamente agrava este fenómeno, pero a mi juicio (puedo equivocarme) no sería el único factor.

        Un saludo.

        Responder

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      Alessandra Anastasi

      Comentó el 27/04/2022 a las 18:35:02

      Estimado Francisco,

      gracias por la ponencia. ¿Cuánta influencia tiene la mentira en la creación de la posverdad? pensando en la explosión de la negación científica por ejemplo, ¿crees que hay una responsabilidad compartida, por ejemplo, entre nosotros y nuestros representantes políticos?

      Un cordial saludo

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 27/04/2022 a las 21:39:58

        Estimada Alessandra.

        Gracias a tí por la pregunta. En el caso de la posverdad, efectivamente, cabe enunciar mentiras o incluso datos falsos (los llamados "bulos") para manipular al público receptor de un discurso. Un ejemplo sería, efectivamente, la negación de la ciencia por el simple hecho de no beneficiar a un discurso político (o incluso porque ciertas políticas basadas en determinadas teorías, hipótesis o experimentos científicos no benefician ciertos intereses políticos). No obstante, no todo discurso que caiga bajo el concepto de "posverdad" miente. Algunos pueden más bien utilizar una retórica que oculte cierta información o conocimientos científicos en beneficio de dicho discurso. En consecuencia, la mentira puede darse en la posverdad, pero no necesariamente.

        Un cordial saludo.

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      Javier Bustos Díaz

      Comentó el 27/04/2022 a las 08:51:07

      Buenos días, muy interesante. Saliendo un poco de la propia ponencia, pero ligado al concepto, intentar transformar el pasado acorde a las necesidades políticas del presente ¿sería posverdad? Es decir, durante la pandemia desde el Gobierno siempre se repetía aquello de "no os dejaremos abandonados como en 2008". Pero el Gobierno de 2008 era del mismo partido y con los mismo ideales que el de ahora, ergo la estrategia era vincular el año 2008 con los recortes y con el partido de la oposición. Esta clase de discurso ¿se consideran posverdad? Gracias

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 27/04/2022 a las 09:28:57

        Buenos días, Javier.

        Gracias por la pregunta. Sin entrar en cuestiones políticas, el caso que me planteas, creo que sería más bien "desinformación" que "posverdad". En las ciencias sociales, el término "posverdad" suele usarse para caracterizar aquellos discursos que apelan a las emociones antes que a datos o razones. No se trata de que los discursos sean verdaderos o falsos, sino de que convenzan. En cambio, la desinformación (tal como se suele utilizar el término) se ajusta mejor a la práctica de mentir o de ofrecer datos falsos.

        Un cordial saludo.

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      Marcia Koffermann

      Comentó el 26/04/2022 a las 11:16:52

      ¡Hola Francisco!
      ¡Gracias por su presentación! Con base en los conceptos que presentaste, ¿cómo consideras la relación entre la Verdad y la ética? Después de todo, como comunidad humana, la conciencia colectiva misma requiere el establecimiento de puntos de referencia comunes, desde los cuales cada persona guíe su existencia. Sin embargo, el actual contexto de posverdad, más que eliminar la verdad, impone la existencia de múltiples verdades, basadas en diferentes aspectos. ¿Cómo llevas esta relación hoy?
      ¡Gracias!

      Responder

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 26/04/2022 a las 11:31:23

        Hola Marcia.

        Gracias a tí por tu pregunta. La relación entre ética y verdad reside en lo que se ha denominado algunas veces "verdad práctica", que puede formularse como aquellos principios que nos permiten guiar adecuadamente nuestra vida. En este aspecto, una verdad teórica y una práctica no son idénticas, pero comparten un rasgo común: ambas se adecuan a la realidad, aunque sea a ámbitos distintos de lo real. En este sentido, la verdad práctica no consiste simplemente en principios arbitrarios que cada uno puede elegir privadamente, sino en aquellos principios que se adecuan a una vida moral del sujeto (no solo de sus hábitos y acciones, sino también de su vida en comunidad con otros seres racionales). En este sentido, aunque se piense a veces que la ética es una cuestión de valores y preferencias subjetivas, no creo que todo valga. La ética también puede estudiarse a partir de la realidad y del modo correcto de actuar en cada contexto.

        Un saludo y gracias de nuevo por la pregunta.

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      Manuel Alejandro Serra Pérez

      Comentó el 25/04/2022 a las 12:35:06

      Estimado Francisco.

      Gracias por su interesante exposición. ¿Habría alguna relación, a su modo de ver, entre este abandono de la verdad y la identificación histórica entre verdad y dogmatismo? Tengo la sensación de que, históricamente se ha desarrollado una confusión entre metafísica, religión y dogmatismo, dando lugar a este miedo y rechazo tanto a una como a otra. ¿Cómo podría superarse esta dialéctica confusa y aporética?

      Un saludo

      Responder

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        Francisco Andrés Haro Almansa

        Comentó el 25/04/2022 a las 12:48:25

        Estimado Manuel.

        Gracias a usted por su interesante pregunta. En cierta medida, creo que es lo que usted mismo señala. Decir algo verdadero se identifica con algo "dogmático", sobretodo por la difusión hoy en día de ciertos modos de pensar falibilistas o escépticos que consideran imposible alcanzar un conocimiento verdadero (o como se dice coloquialmente, "nadie tiene la verdad absoluta"). Esto conlleva efectivamente a un miedo y rechazo a decir algo de manera convencida, añadiendo al final "pero esa es solo mi opinión" o "ese es solo mi punto de vista" o "al menos yo lo creo así"...

        Un útil remedio contra esto sería explicar dos cosas. La primera es la diferencia entre el aspecto subjetivo y el objetivo del conocimiento. Aunque quepa el error en muchos conocimientos que aceptamos, hay creencias que tienen mejor o peor sustento argumentativo, y por tanto acusar de "dogmatismo" a cualquier que diga algo verdadero solo demuestra ignorancia. De hecho, y esta es la segunda cosa que convendría explicar, es que si denominamos "dogmatismo" a toda postura que renuncie a la verdad, cualquier persona es dogmática. Si asumimos que "todo es relativo", "todos son opiniones", "no hay verdad", "todo vale" o eslóganes de este tipo, se están fundamentando teorías cognoscitivas en estas proposiciones, por lo que son necesariamente verdaderas... Cuando muchos dicen que no hay que ser dogmático porque no podemos afirmar nada que sea verdadero sin ninguna duda, no caen en la cuenta de que cualquier proposición que emitamos asumimos que es verdadera. Si no, directamente nadie formularía proposiciones.

        Explicando estos matices creo que podrían disiparse malentendidos y confusiones asociados a ciertas corrientes falibilistas, escépticas, relativistas y demás, que muchas veces abusan de la palabra "dogmatismo" hasta privarla de su significado (y usarla como mero descalificativo).

        Gracias de nuevo por la pregunta.

        Un cordial saludo.

        Responder


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