S04-18 06

La «lucha almada» de las periodistas cubanas decimonónicas. Otro discurso de las armas y las letras.

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Rosario Pérez CabañaCentro Universitario San Isidoro

Enfoque

INTRODUCCIÓN

Las mujeres tuvieron en la escritura decimonónica cubana lo que desde nuestra perspectiva podríamos considerar una presencia llamativa desde la década de 1830, y decisiva a partir de la 1860, decenio en el que estalla la primera de las guerras independentistas. Para entender el papel de las mujeres en el sistema intelectual cubano y su papel en la prensa decimonónica, hemos de situarnos, por una parte, en el contexto continental, donde el reciente espacio de la nación planteaba la necesidad de generar nuevos símbolos y un imaginario nacional con el que dotar a cada país de un proyecto cultural y político que se ajustara al doble parámetro de los cronómetros occidentales y la expresión de lo autóctono; y por otra, en el sistema colonial emanado desde España. En Cuba, las nuevas exigencias ideológicas otorgaron a las escritoras un rol asociado a un proyecto programático sociocultural vinculado a la necesidad de mostrar una «nación» avanzada. En una época de efervescencia patriótica, autonomista e independentista, la burguesía criolla letrada requiere una imagen social colectiva aceptada según el modelo de las tradiciones dominantes; y una mujer instruida es un buen ejemplo de ello. Esta admisión en el mundo de la intelectualidad adquiere un trasfondo que se convierte en un arma de doble filo para la libertad creadora de la mujer, que en muchas ocasiones asume el rol que le impone el imaginario masculino en aras de su deseo de escribir. Algunas mujeres, sin embargo, La irrupción de la Guerra de los Diez Años (1868) dio lugar a que algunas de ellas se rebelaran a través de sus escritos contra el dominio colonial, lo que a su vez inició su propia guerra contra el dominio del hombre.

OBJETIVOS

El objetivo principal de esta investigación consiste en visibilizar la labor que realizaron en el siglo XIX las mujeres cubanas desde el ámbito periodístico, enfocada a contribuir a la construcción del espacio de nación y a la autonomía intelectual femenina. Para ello, se han tenido en cuenta los siguientes objetivos específicos:

-Examinar el impacto que tuvieron las mujeres periodistas en la opinión pública y en la lucha por la independencia de Cuba.

-Analizar la contribución de las escritoras a una mayor autonomía intelectual del género femenino.

-Estudiar, a partir de las temáticas más recurrentes en sus escritos, la permanencia y las rupturas de roles.

-Contribuir a la restitución del reconocimiento de las periodistas decimonónicas cubanas en la historia de Cuba y en la historia del periodismo.

METODOLOGÍA

Para esta investigación se ha empleado un método de estudio historiográfico de carácter cualitativo, enfocado a describir y analizar el papel que tuvieron las escritoras en el periodismo cubano durante la segunda mitad del siglo XIX, período coincidente con los procesos independentistas.

Pare ello se ha realizado una revisión bibliográfica que comprende textos históricos, de carácter fundamentalmente hemerográfico. El corpus analizado se ha centrado en publicaciones periódicas de la época, así como en antologías y ensayos en los que hemos podido recuperar algunos textos publicados originariamente en la prensa.

A partir de esta revisión, se ha delimitado el objeto de estudio, localizando los nombres más relevantes de las escritoras que contribuyeron con sus escritos en prensa a la lucha por la independencia política así como por la emancipación intelectual de la mujer. Estos nombres son Domitila García de Coronado, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Sofía Estévez, Magdalena Peñarredonda, Ana Betancourt, Antonia de la Cámara, Virginia Felicia Aubert y Luisa Pérez de Zambrana.

Una vez delimitada la muestra de estudio, se han examinado los textos siguiendo el enfoque del análisis del discurso, prestando atención a la interpretación según su temática, ideología y estilo.

A partir de este análisis, se ha analizado el impacto que tuvieron las mujeres periodistas en la toma de conciencia opinión sobre la necesidad de la independencia tanto política como de género.

CONCLUSIONES

A pesar de los roles secularmente asentados en torno a la mujer, hubo algunas criollas que se adentraron en el espacio masculinizado de la ideología y lucharon con las letras, incluso en algún caso con las armas, contra las fuerzas coloniales y a favor de la justicia social; pero, además, iniciaron un proceso de emancipación intelectual y de defensa de los derechos de las mujeres sin precedentes. Sirva como ejemplo el caso significativo de que Cuba fuera el primer país de lengua española donde se publicó una antología de escritoras, adelantándose a las repúblicas emancipadas y a la propia metrópoli: el Álbum poético-fotográfico de las escritoras cubanas (1868) de Domitila García de Coronado, considerada la primera periodista cubana. Junto a ella, otros nombres como los de Sofía Estévez, Magdalena Peñarredonda Doley, Úrsula Céspedes de Escanaverino, Virginia Felicia Aubert, Antonia de la Cámara, Ana Betancourt o la consagrada Gertrudis Gómez de Avellaneda ejercieron un decisivo papel desde las páginas de la prensa.

Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 06 comentarios en esta ponencia

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      Juan Núñez Valdés

      Comentó el 11/04/2023 a las 16:18:32

      Recibida tu respuesta a mi pregunta, Rosario, muchas gracias. Ya me imaginaba lo que me indicas. Felicidades otra vez por tu trabajo.

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      Juan Núñez Valdés

      Comentó el 11/04/2023 a las 12:30:26

      Buenas tardes, Rosario. Con toda sinceridad, tengo que decirle que me ha encantado su ponencia, no solo por su contenido, magnífico, si no también por la excelente exposición y su muy agradable dicción. Yo he investigado algo sobre las primeras mujeres farmacéuticas cubanas, pero nunca he tratado el tema de las mujeres de la Isla dedicadas al periodismo o a la literatura. De su ponencia me ha interesado mucho lo que ha comentado de Antonia de la Cámara, Luisa Pérez de Zambrana, Domitila García y sobre todo de Gertrudis Gómez de Avellaneda, de quien desconocía la mayoría de los datos que ha aportado. Espero recibir el libro del Congreso para poder disfrutar de la comunicación completa.

      Solo una pequeña duda que me gustaría que me aclarara: ¿estas mujeres de las que ha hablado eran "oficialmente" licenciadas o graduadas en periodismo, o simplemente escribían en los periódicos? Y, en caso afirmativo, ¿consiguieron sus licenciaturas o grados en la Universidad de La Habana o bien en Universidades de la metrópoli o incluso americanas, ya que en el caso de la farmacéuticas que he tratado, muchas de ellas se fueron a estudiar a los Colleges de Nueva York.

      Nada más. Enhorabuena por su ponencia.

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        Rosario Pérez Cabaña

        Comentó el 11/04/2023 a las 12:54:07

        Muchas gracias por tus palabras, Juan. Eres muy amable. El tema de las enfermeras cubanas en el XIX es muy interesante, yo me he acercado a ese tema en relación a las mujeres mambisas. En cuanto a tu duda, estas mujeres no tuvieron estudios, más allá de la educación que como a hijas de la burguesía criolla se les procuraba y que no pasaba de algunas nociones básicas de cultura general y en algunos casos nociones de música. No existían, por otra parte, estudios de periodismo. En Estados Unidos, si no me equivoco, la primera licenciatura de periodismo se inauguró en el último cuarto del siglo XIX. En este siglo, los conceptos de escritor y periodista estuvieron muy fundidos. Sin embargo, muchas de ellas tuvieron una clara inclinación hacia la lectura y la escritura. De hecho, las mujeres fueron el público objetivo de la mayor parte de las imprentas de Cuba. El hecho de que pertenecieran a núcleos intelectuales favoreció su formación. No sé si he solucionado tu duda. Un fuerte abrazo.

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      Rosario Pérez Cabaña

      Comentó el 11/04/2023 a las 12:17:44

      Muy buenas, Gabriela. Gracias por tu interés en mi trabajo.
      En relación a lo que me planteas, estas mujeres, tanto las blancas como las afrocubanas, sufrieron de algún modo la doble estigmatización de la raza y del género. Por una parte, por su condición de criollas o afrodescendientes; por otra, por ser mujeres. La implicación social de las escritoras en la prensa (no todas se ajustan a la condición de «periodistas») fue desigual, pero supuso un paso de avance en la autonomía y en la defensa de los derechos de las mujeres. Un caso significativo en relación a la doble exigencia de reivindicación de la libertad de las mujeres y de los esclavos fue el de Ana Betancourt, quien en la Primera Asamblea Constituyente celebrada en Guáimaro en 1869—que dio como resultado la redacción de la Primera Constitución Cubana— tomó la palabra para reivindicar, junto a la abolición de la esclavitud, la falta de libertad de las mujeres, lo que supone uno de los discursos públicos más tempranos y contundentes a favor de los derechos de las mujeres cubanas. Te añado una cita de su discurso: “La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora sublime en que una revolución justa rompe su yugo y le desata las alas. […] La esclavitud del color no existe ya, habéis emancipado al siervo. Cuando llegue el momento de emancipar a la mujer, el cubano que ha echado abajo la esclavitud de la cuna y la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que hoy es en la guerra su hermana de caridad”. Fueron muchas las mujeres que abogaron por la abolición de la esclavitud, sobre todo, a través de la poesía, género menos directo y, por tanto, menos comprometido políticamente. Fue, sin duda, a partir de la irrupción de las guerras revolucionarias cuando las escritoras cubanas, hasta entonces actantes marginales en la estructura política y social cubana, anuncian nuevos mitos que irán calando en el imaginario popular: la mujer ilustrada y la mujer heroína. El apoyo fundamental de éstas a la lucha revolucionaria las situó en un espacio central por su colaboración logística, como agentes de la inteligencia o como periodistas, principalmente desde el exilio. Pero, al margen de la posición elitista de estas mujeres que pertenecían a la burguesía letrada, las mujeres del pueblo, blancas y negras, iniciaron una lucha común. Su participación conjunta en la lucha por la libertad de Cuba neutralizó en cierto modos las diferencias sociales. La hibridación resultante de este hermanamiento de núcleos sociales y étnicos produjo, sin duda, un sentimiento identitario. La cuestión es más compleja e interesante, pero espero que esta síntesis te haya servido como respuesta. un abrazo.

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      Gabriela Sardá Núñez

      Comentó el 11/04/2023 a las 10:24:11

      Muy buenas, Dra. Pérez. Enhorabuena por su investigación, desconocía la existencia de las periodistas estudiadas y sus historias me resultan profundamente inspiradoras.
      Mi duda es la siguiente: En una nación (y en un siglo) articulado por los vestigios del sistema de esclavitud, el racismo y los profundos desequilibrios sociales, ¿abordaron las periodistas mencionadas el doble efecto de la desigualdad social en las mujeres?; ¿trataron de llevar la igualdad de género más allá de las élites intelectuales y económicas?
      Muchas gracias de antemano.

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        Rosario Pérez Cabaña

        Comentó el 11/04/2023 a las 12:54:36

        Muy buenas, Gabriela. Gracias por tu interés en mi trabajo.
        En relación a lo que me planteas, estas mujeres, tanto las blancas como las afrocubanas, sufrieron de algún modo la doble estigmatización de la raza y del género. Por una parte, por su condición de criollas o afrodescendientes; por otra, por ser mujeres. La implicación social de las escritoras en la prensa (no todas se ajustan a la condición de «periodistas») fue desigual, pero supuso un paso de avance en la autonomía y en la defensa de los derechos de las mujeres. Un caso significativo en relación a la doble exigencia de reivindicación de la libertad de las mujeres y de los esclavos fue el de Ana Betancourt, quien en la Primera Asamblea Constituyente celebrada en Guáimaro en 1869—que dio como resultado la redacción de la Primera Constitución Cubana— tomó la palabra para reivindicar, junto a la abolición de la esclavitud, la falta de libertad de las mujeres, lo que supone uno de los discursos públicos más tempranos y contundentes a favor de los derechos de las mujeres cubanas. Te añado una cita de su discurso: “La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora sublime en que una revolución justa rompe su yugo y le desata las alas. […] La esclavitud del color no existe ya, habéis emancipado al siervo. Cuando llegue el momento de emancipar a la mujer, el cubano que ha echado abajo la esclavitud de la cuna y la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que hoy es en la guerra su hermana de caridad”. Fueron muchas las mujeres que abogaron por la abolición de la esclavitud, sobre todo, a través de la poesía, género menos directo y, por tanto, menos comprometido políticamente. Fue, sin duda, a partir de la irrupción de las guerras revolucionarias cuando las escritoras cubanas, hasta entonces actantes marginales en la estructura política y social cubana, anuncian nuevos mitos que irán calando en el imaginario popular: la mujer ilustrada y la mujer heroína. El apoyo fundamental de éstas a la lucha revolucionaria las situó en un espacio central por su colaboración logística, como agentes de la inteligencia o como periodistas, principalmente desde el exilio. Pero, al margen de la posición elitista de estas mujeres que pertenecían a la burguesía letrada, las mujeres del pueblo, blancas y negras, iniciaron una lucha común. Su participación conjunta en la lucha por la libertad de Cuba neutralizó en cierto modos las diferencias sociales. La hibridación resultante de este hermanamiento de núcleos sociales y étnicos produjo, sin duda, un sentimiento identitario. La cuestión es más compleja e interesante, pero espero que esta síntesis te haya servido como respuesta. un abrazo.


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