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Stephen Hawking, entre ciencia, pseudo-ciencia y filosofía: Un ejemplo de manipulación a través del lenguaje

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Manuel Alejandro Serra PérezUniversidad de Murcia

Enfoque

Para una multitud de personas de ámbitos diversos, el nombre de Stephen Hawking se ha convertido en la masa social como el mayor representante de la ciencia contemporánea. Sin embargo, desde el mundo propiamente científico, aun valorando positivamente tanto sus trabajos académicos como su tenacidad personal, se llama la atención sobre algunos puntos oscuros de las tesis más importantes por él defendidas en sus libros de divulgación.

Mi interés en este escrito que me propongo realizar no es hacer un juicio académico de este autor. El objetivo es desarrollar dos puntos que me parecen relevantes y pueden resultar de interés. Uno, aclarar una cuestión generalmente obviada o ignorada, especialmente desde el mundo puramente científico, como el de la definición de la frontera existente entre ciencia y filosofía. Habitualmente, el filósofo tiene la costumbre de tener en cuenta los datos empíricos que le proporcionan las ciencias naturales y experimentales. Sin embargo, esto no ocurre igual cuando contemplamos lo que escriben y/o comunican los científicos. La razón -al menos a mi parecer- es que no ha sido definido adecuadamente un estatuto claro y bien definido que distinga y ponga en sana relación a ciencia y filosofía, con todo el perjuicio que sobre esto supone tal situación. Todo lo más, existen estudios de gran calidad por parte de filósofos que, o bien son científicos o se dedican como filósofos al estudio de la ciencia; pero parece faltar un estudio detallado de dicha cuestión. Otro objetivo es mostrar cómo, en el caso de Hawking, por centrarme en un ejemplo conocido, la falta de rigor en el respeto a cada ámbito del saber, puede llevar a un buen científico a la manipulación -más o menos consciente- de la realidad a través del lenguaje, y esto tendremos ocasión de aclararlo y mostrarlo rigurosamente.

Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 03 comentarios en esta ponencia

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      Francisco Andrés Haro Almansa

      Comentó el 11/04/2023 a las 22:26:30

      Estimado Manuel, muy interesante lo que propones. Para la distinción epistemológica que propones entre los campos propios de las ciencias (o de cada ciencia) y el filosófico, será pertinente la vieja teoría aristotélica de los objetos formales y materiales de las ciencias, que delimita bastante bien cuál es el alcance de cada ciencia concreta a partir de su objeto formal (lo medible, lo orgánico, lo que es...).
      Un cordial saludo.

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      Borja Barinaga López

      Comentó el 11/04/2023 a las 17:18:10

      Hola Manuel. Gracias por tu ponencia. Aunque en parte comparto que Stephen Hawking ha explotado una cierta especulación científica, a veces cuestionable, más allá de su reconocida capacidad como físico, con cierta tendencia a buscar la portada y vender más libros. Mi pregunta es, si realmente piensas que hay una separación clara entre lenguajes, entre las diferentes ramas del conocimiento. Porque muchos grandes humanistas no han concebido ninguno de esos límites, de hecho esos límites son un constructo decimonónico, vinculados a la revolución industrial. Ni griegos, ni romanos, ni renacentistas,.... y ya entrando en la ciencia moderna, ni Pascal, ni Leibniz, ni Newton, ni Einstein, ni Schrödinger... Gracias. Un abrazo.

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        Manuel Alejandro Serra Pérez

        Comentó el 12/04/2023 a las 11:52:40

        Hola Borja; sí, precisamente por ese fenómeno que comentas, el lenguaje se ha vuelto un arma de doble filo por esa doble razón: la ideología y la manipulación. Igual que durante la historia de la ciencia y la filosofía, los conceptos han tenido una esencia unitaria, desde cierta época hasta nuestros días, la situación ha cambiado enormemente. Lo que sí hay que aclarar es que, al margen del problema del lenguaje, cada ciencia posee su objeto propio con una identidad que debe ser respetada, y esto lo han tenido claro en todo momento los pensadores antes de la crisis surgida de la posmodernidad. Por su propia naturaleza, lo que hoy se llama ciencia (positiva o empírica), no puede estudiar objetos o realidades que exceden su método y su competencia.
        Gracias.


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