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Zascandiles en Madrid. Entre Los chicos (Marco Ferreri, 1959) y Barrio (Fernando León de Aranoa, 1998).

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Luis Deltell EscolarUniversidad Complutense de Madrid
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Elios MendietaUniversidad Complutense de Madrid

Enfoque

Los chicos (1959) de Marco Ferreri y Barrio (1998) de Fernando León de Aranoa son dos de las películas españolas que más expectativas generaron y que más discusión despertaron en la prensa generalista y especializada en cine en sus respectivas épocas. Ambos largometrajes coincidían en el mismo asunto: la vida de los jóvenes que de ambulaban por las calles madrileñas en el inicio del verano. Tras el pase de la obra de Ferreri en la V Semana de Cine Religioso y de Valores de Valladolid, se desarrolló un debate encarnizado entre detractores y defensores; tanto Cinema universitario como Temas de cine dedicaron monográficos a la segunda película filmada en España del director italiano. No solo los críticos o los periodistas se posicionaron, sino que espectadores anónimos, como lectores de los periódicos que, incluso, no había visto el film, quisieron participar en la disputa y escribieron a la prensa generalista. El estreno de Barrio, casi cuatro décadas después, en el Festival Internacional de San Sebastián, fue menos polémico socialmente pero no menos silencioso dentro de la crítica cinematográfica; el largometraje de León de Aranoa se convirtió en el más elogiado de su temporada y confirmaba la carrera como de su director.

Ambos títulos comparten muchos aspectos en común. Se trata de los segundos largometrajes de sus directores. Sus sendas óperas primas habían sido celebradas por la crítica y la prensa especializada: El pisito (1958) y Familia (1996). Ambos creadores con sus nuevas propuestas consolidaron su reconocimiento, demostraron su talento y asentaron su prestigio entre los críticos y los festivales de cine realizando piezas sólidas y atractivas.

Los directores, además, participaron de forma activa en la escritura del guion de las obras León de Aranoa siendo el autor único y Ferreri en co-escritura con Leonardo Martín. En ambos casos, las obras fueron celebradas y criticadas por sus libretos que no se ajustaban al modelo cinematográfico de su momento. Las dos historias se rodeaban de un realismo callejero, que llevó a muchos críticos a confusiones con un tardío neorrealismo o comparaciones con el realismo finisecular del siglo

Por último, hay dos elementos claves que se repiten en sendos films: la idea de crisis juvenil y el aburrimiento. Estas narraciones se basan en un grupo de adolescentes que se aburren en mitad de un estío en la capital de España. En las dos películas se plantea que estos jóvenes tienen como principal problema el aburrimiento, el no saber qué hacer o qué poder hacer en el verano. Así lo defendía el guionista Leonardo Martín (1960) y el propio León de Aranoa (1998). El aburrimiento se mostraba como el detonante que permitía reaccionar a estos jóvenes.

Preguntas y comentarios al autor/es

Hay 02 comentarios en esta ponencia

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      María José Bogas Ríos

      Comentó el 11/04/2023 a las 18:35:18

      Estimados Elios y Luis, enhorabuena por vuestra ponencia, como siempre, muy interesante la investigación. Mi pregunta para vosotros va con relación a la ciudad como actante ya que en Los chicos es una ciudad más reconocible mientras que en Barrio, como bien decís, se trata de esos No lugares, ¿en qué sentido funcionan estos lugares del no ser como actante dentro de la obra?
      Muchas gracias

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        Elios Mendieta

        Comentó el 11/04/2023 a las 20:07:26

        Estimada María José

        Muchas gracias a ti por el visionado de la ponencia.
        Creo que los no-lugares de Aranoa buscan no adscribir la ciudad -aunque sea un Madrid más o menos reconocible- a un barrio concreto, para que el escenario hable desde lo simbólico, como un lugar de la urbe pero lejano del lujo y de la vida céntrica de la capital, y de ahí que el elemento espacial actúe como actante pero con un mensaje final distinto al que poseen los lugares reconibles y más connotados de Los chicos.
        ¡Muchas gracias!


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